MYANMAR

Birmania o Myanmar ,denominada oficialmente República de la Unión de Myanmar, es un Estado soberano del Sudeste Asiático con una población en 2017 de unos 54 millones de habitantes. Su capital desde el año 2005 es Naipyidó y su ciudad más poblada y anterior capital, Rangún. Birmania fue y es gobernada por una dictadura militar. El autodenominado Consejo de la Restauración de la Ley y el orden del Estado, tras un golpe de Estado el 18 de septiembre de 1988, abolió la Constitución de 3 de enero de 1974. El Consejo disolvió el parlamento y asumió todos los poderes del estado, lo que desmontó la organización regional y municipal, al tiempo que creaba órganos de igual denominación para todos los ámbitos territoriales.

La LND ganó las elecciones generales de Birmania el 8 de noviembre de 2020 de manera aplastante, ganando nuevamente por super mayorías en ambas cámaras. El ejército alegó fraude y amenazó con «tomar medidas» En la noche del 1 de febrero de 2021, el día en que se convocó al parlamento, el Tatmadaw, el ejército de Birmania, arrestó a la Consejera de Estado Aung San Suu Kyi y a otros miembros del partido gobernante. Los militares entregaron el poder al jefe militar Min Aung Hlaing y declararon el estado de emergencia por un año.

 Myanmar es un país enriquecido por multitud de minorías étnicas El gobierno reconoce  solo alrededor de unas 140 – 160, siendo las más importantes Chin, Rakhine, Bamar, Shan, Kayah, Mon y Kachin entre otras. Entre estos grupos étnicos está el pueblo Chin que se puede encontrar en la parte occidental de Myanmar (y también en India y Bangladesh). El pueblo Chin se distribuye en muchas tribus y clanes, también hablan en múltiples dialectos. Históricamente, estas tribus de las colinas eran animistas, pero los misioneros de los siglos XIX y XX los convirtieron en su mayoría al cristianismo.   

El pueblo Chin ha sido objeto de persecución desde el derrocamiento de la democracia en Myanmar. La gente de Chin han sido objeto de asimilación forzada bajo el Myanmar predominantemente budista. Han vivido en la pobreza con la amenaza de torturas, trabajos forzados e incluso ejecuciones extrajudiciales.  Entre las montañas y de difícil acceso se encuentra  el estado de Chin donde existen alrededor de 53 tribus, de las cuales 12 son las que han practicado durante siglos tatuajes faciales a las mujeres.

TATUAJES FACIALES

Los tatuajes han ocupado siempre un lugar destacado en las culturas individuales y colectivas, durante muchas generaciones, las mujeres de los pueblos de la provincia de Chin se han tatuado el rostro completamente como un símbolo de fuerza y belleza. De acuerdo con los ancianos, la práctica del tatuaje en la cara de las mujeres comenzó hace mucho tiempo.

La provincia de Chin en Myanmar fue famosa durante cientos de años por tener a las mujeres más hermosas de Asia. Antaño, los reyes y señores feudales de toda Asia incluido el rey birmano de esa época, enviaban expediciones a esta pequeña provincia de montaña para llevarse mujeres para sus cortes. Como en cualquier estructura feudal el Rey podía escoger a cualquier mujer, llevársela y utilizarla a su antojo sin que sus familias pudieran hacer algo, estas mujeres eran  secuestradas y convertidas en esclavas. Se llevaban a niñas, adolescentes y  mujeres adultas, sin importarles si eran solteras, casadas o y si tenían familia o no.

Las madres cuando se enteraban que venían en camino diferentes hombres a buscar mujeres, para evitar el secuestro y con la esperanza de ocultar la belleza de sus hijas comenzaron a pintar con tintes naturales sus rostros, pero el truco  del negro maquillaje duraba poco, fue así que se vieron obligadas a tomar una medida más radical, fijar el negro color en la piel de sus rostros de forma permanente mediante dibujos tatuados

El proceso de marcar sus caras se daba en niñas de siete a quince años y que duraba casi tres días, un proceso tan doloroso y largo que tenían que ser sostenidas y apoyadas por otras personas con el fin de poder aguantar de una vez todo el tatuaje facial. La hinchazón posterior era tal que las niñas no podían abrir los ojos y a veces ni siquiera podían hablar durante una semana. (La cara es una de las partes más sensibles del cuerpo debido a la alta concentración de los nervios y trabajar sobre una porción de la piel sin anestesia es extremadamente doloroso) Algunas lo hacían por sesiones y otras iban ‘adornando’ sus rasgos a lo largo de varios años. La tinta utilizada proviene de una planta especial que algunas tribus mezclaban con los riñones de un búfalo y era clavada en la piel con un instrumento parecido a una aguja de pino.

Las seis tribus Chin usan una variedad de tatuajes diferentes. El tatuaje puede consistir en una serie de líneas rectas, o bien puntos o círculos pequeños. También se da una combinación de ambos.  Las mujeres M’uun son las más reconocibles, con grandes formas circulares de “P” o “D” en sus rostros y símbolos de “Y” en sus frentes. Las mujeres M’kaan tienen tatuajes de líneas en la frente y la barbilla. Las tribus Yin Du y Dai presentan largos tatuajes de líneas verticales en toda la cara, incluidos los párpados; similar al Nga Yah que tiene puntos además de líneas. La tribu Uppriu, una de las más difíciles de ver, tiene la cara completamente cubierta de puntos uno al lado de otro, con rostros casi ennegrecidos o de aspecto ceniciento debido a que están llenos de tatuajes.

Con el paso de los años los tatuajes entre las comunidades comenzaron  a tomar otros sentidos, la práctica se fue instaurando y cada tribu tatuaba a sus mujeres de una forma definida, e incluso dentro de una misma tribu habría variaciones en los tatuajes con significados diferentes. Las mujeres de cara tatuada se consideraban más hermosas y fuertes. Los tatuajes pasaron a representar, resistencia  belleza y orgullo de pertenecer a una minoría étnica. Paso el tiempo y llego la prohibición del tatuaje.

PROHIBICIÓN DE TATUARSE

El gobierno socialista birmano prohibió la práctica de tatuarse la cara durante la década de 1960 como parte de su programa y amenazó con sancionar e incluso detener a cualquiera persona que realizase tatuajes

¿Cómo controlaban que la población no se tatuara? Al parecer, el gobierno tiene un control de cuantas caras tatuadas hay por pueblo. Cada cierto tiempo un trabajador acude para verificar que los pueblos siguen cumpliendo la norma de prohibición de tatuar los rostros, Esto significa que no se verán tatuajes en nadie menor de 50 años más o menos y las multas por no cumplir esto serian bastante altas.

Algunos dicen que se prohibió para salvaguardar la integridad de la mujer. Creían que tatuarlas era una forma de “maltrato” por el dolor causado y las pocas medidas higiénicas que se utilizaban en el proceso.

Otros dicen que fue por los misioneros cristianos que comenzaron  a llegar al Estado Chin desde 1890, los misioneros quienes ya habían conseguido  tener reconvertida a la mayor parte de la población al cristianismo a mediados del siglo XX. Hicieron una fuerte presión al Gobierno de Myanmar para que prohibiera esta práctica según ellos  barbárica y de esta manera eliminando tradiciones y cultura local de todo tipo. De hecho hoy en día el 90% de la población Chin es cristiana, algo muy poco común en un país profundamente budista.

El Estado Birmano fue tomando terreno sobre sus costumbres y los tatuajes comenzaron a desaparecer paulatinamente. A medida que la costumbre del secuestro de mujeres fue decayendo, también se fue olvidando el motivo por el cual se realizaban estos tatuajes. Hoy en día no se ven jóvenes mujeres tatuadas pero si se puede observar entre las diferentes comunidades a las últimas generaciones de mujeres Chin con sus tatuajes faciales la mayoría de entre 60 y 80 años, aunque muchos creen que en zonas más remotas esta práctica se ha podido seguir realizando, quizás no de forma constante, ya que se conoce que existen varias mujeres de unos 40 años con tatuajes faciales.

De Kampetlet, de la tribu Uppriu vive  Pam Hung, de 28 años. Todo su rostro está cubierto por un tatuaje “fantasma”l. Es una de las pocas mujeres Chin más joven que ha seguido esta antigua práctica: al haber perdido a sus padres a una edad temprana, los ancianos locales le recomendaron que se tatuara para protegerse espiritualmente. A pesar de la prohibición del gobierno, el estado de Chin está muy lejos de la capital y muchos pueblos de montaña reciben poca interacción con el exterior.

“Me tatué después de la muerte de mis padres. Como era joven y estaba sola, necesitaba protección, y los tatuajes tienen un poder espiritual para mantenerte a salvo. Estaba tan asustada cuando lo hice, pero mis amigos me respetaron después por ser tan fuerte”.

La civilización avanza sobre las tribus, las formas de vida van cambiando, ocasionando que se pierdan antiguas tradiciones,  Estas mujeres son las últimas de su estirpe, para suerte de nosotros varias han sido  las personas que han podido  inmortalizar y  documentar las diferentes tradiciones entre estos grupos de mujeres en los últimos años. Una parte de la historia de Chin que esperamos no quede  relegada solo a los libros de texto. Cuando ellas  mueran,  no solo una antigua tradición morirá con ellas,  quedara viva su historia y la memoria de todas estas mujeres.